6 de ene. de 2015

AGNÓSTICO

Dibujo de vivanietzsche
Se levantó con tantas ganas de creer que, durante un instante razonable, creyó. Y la vida se pareció a ese lugar surrealista y colorido que dibujan los niños.

Después, el cielo empezó a arrojar miedos, presunciones, límites y racionalidades hasta que formaron una gran montaña de escoria ante él.

Trepó por ella. Se asomó a su precipicio. Y allí estaba, suspendida, su creencia. Pero ya no pudo llegar hasta ella. Carecía de los fundamentos necesarios para alcanzarla.


Laura Erre, Noviembre 2014